Fue un placer volver presencialmente a este restaurante, pero esta vez la experiencia gastronómica fue floja. Pedí un “butter chicken” y era más parecido a un pollo guisado con consistencia líquida. La verdad no tenía nada similar al de la gastronomía india en sabor, y eso fue una gran decepción. El servicio sigue siendo excelente por parte de un solo mesero, el otro no fue nada atento.
