Siempre he venido a este restaurante desde que tengo uso de razón, creo que es hora de ir buscando nuevas opciones. Admito que en San Valentín el restaurante estaba llenísimo, esperamos media hora por una mesa y lo hice porque sabía que valía la pena. LA COMIDA ES INCREÍBLEMENTE DELICIOSA. Pero el servicio fue fatal, nos sentaron en la parte de atrás todos alejados cuando adelante había hasta música en vivo y mejor ambiente, no me molestaba esperar más por una mesa adelante pero como éramos 6 supuestamente no había espacio. Y por último los meseros peleándose horrible porque eran las 11 y todavía estaba llegando gente para comer y no querían atenderlos. Es una pena porque en serio la comida es GENIAL, todos quedamos encantados y llenos. Voy a pensar en volver y darles otra oportunidad jeje




