Un lugar para aquellos que les gusta comer en medio del bullicio. No se si el concepto de tapas, mezcle el hecho de ser un restaurante y por otra parte la clientela lo vea como una especie de pub informal... Mucha personalidad en cuanto a su decoración, colores llamativos e imágenes muy propias del lugar. Un bar grande al fondo muy bien iluminado, excelente decoración y mesas de madera altas, al igual que las sillas. Distintos platillos para picar, del mar y tierra. Se nota que tratan de ser muy originales en sus platillos, tanto en su presentación como sabores de los mismos. Excelente el servicio, agradable sonrisa de los que atienden, son bastante rápidos al atender y traer las comidas. Personal Bilingue y dan una buena explicación de la carta. Recomendada la picada de ceviches, que trae tres estilos distintos, rojo, verde y amarillo. Las empanadas de queso tienen buen sabor, aunque no se le aprecia ninguno en especial. El pulpo viene en una salsa bastante natural, con excelente sabor, aunque me hubiera gustado que la porción tuviera un poco más del pulpo. El puerco desilachado, con un sabor algo agridulce, sobre tortilla de maíz al estilo Panameño, esta bueno, pero no memorable. La sangría blanca, muy buena. Las cervezas a buena temperatura, frías. No es tan económico, pero esta bien para pasar un rato en grupo, amigos, no tanto como para una cena romántica.
