Viernes en la noche. Música en vivo dentro del local demasiado alta y no permite una conversación en una misma mesa, como resultado mucha gente gritando como cantina de barrio. Solo ordenamos una sangría y una picada. La sangría demasiado dulce, luego me fijé en el bar y noté que la hacen con vino barato de cajeta, por $7 la copa, se espera algo mejor. La atención, deficiente. Cero empatía de parte del personal, ni un solo gesto agradable, una sonrisa, un saludo; al contrario pareciera que estuvieran molestos, tal ves por la hora (11pm). Ordenamos Patacones Morgan, patacones hechos con plátano maduro y los mariscos, aunque en una salsa con buen sabor, no podían ocultar que viene de paquete congelados.
