La atención muy lenta para todo. La comida del salad bar buena especialmente el bisque de langosta (increíble!) pero la carne no me encantó, sólo el cordero y el filet mignon y por supuesto la piña asada! Pedimos el salmón y no había, fatal!. Pregunté por el famoso postre Brasileño llamado: Creme de Mamão y tampoco lo tenían. Se supone que al estar el indicador redondo en rojo no preguntan si quieres carne, pues igualmente te atacaban preguntando. La ubicación genial, el restaurante súper amplio y cómodo. Ideal para reuniones de trabajo o familiares.
