El menú es de gran variedad y para todos los gustos, cuentan con un menú keto y los especiales. Probamos el smore pancake, el hojaldre con brisket y los benedicts paisanito, todos y cada uno deliciosos. El ambiente es relajado y casual, excelente para un brunch. Pedimos también los open mimosas que tienen tres sabores para escoger, todos ricos. La atención estuvo muy bien, el chico que nos atendió atento y servicial, no tuvimos que pedir refill de mimosa en ningún momento sino que llegaban solos. Recomendado para brunch con familia, amigos, pareja y para cualquier ocasión.



