Para comer, pedimos las gyosas wagyu, el arroz de langosta y la selección de cortes imperial. La comida estaba excelente, aunque el coste se sentía excesivo para las porciones que nos sirvieron. Para tomar pedimos una copa de vino y una cerveza Asahi. No las pediría de nuevo, pero no estaban muy caras El ambiente es bellísimo y el sitio está bien decorado. El restaurante es espacioso, pero las mesas con estufa de grill están un poco arrinconadas. El personal es atento y servicial. Sin embargo, el tiempo de espera fue algo elevado. Para concluir, Maguro es un sitio ideal para compartir y comer con amigos y familiares. Hay que prestar mucha atención a los precios, pero los platos y el ambiente lo valen.



