Fuimos a probarlo y nos encantó! Es el típico restaurante para almuerzo familiar el domingo. Tienen menú y colores para niños. Nos atendió el Sr. Jorge y creo que ha sido uno de los mejores servicios de mi vida. La lasagna increíblemente no nos gustó porque el sabor es un poco artificial pero por el contrario los fetuccini Alfredo los amamos. Ojo: las porciones son GIGANTES!


