Una experiencia diferente, el desayuno chino, vale la pena vivirla y saborearlo para contarlo. No sé mucho de comida china, siempre termino comiendo arroz, costilla y lumpia, pero está experiencia cambio mi percepción y conocimiento, así que se los recomiendo para que cultiven tanto el paladar como la mente, plato tras plato, sabores suaves, otros invasivos, otros muy ricos y hasta extraordinarios, algunas texturas y pintas demasiadas para mi, pero de muy buen sabor, el wantón frito estaba riquísimo, la salsa agridulce sabrosisima. Los tés muy ricos, y el de almendra imperdible, los postres aceptables
