Siempre había querido ir a este restaurante por que además de que se ve lindo, me gusta mucho la decoración; ya había ido a Brutto y si ese era bueno me imaginaba que este también. Llegué y muy amablemente me atendió un joven, me ofreció mesa afuera pero yo quería adentro y me buscó como ubicarme. Puntos extras ahí. Pedimos una botella de vino tinto. De entrada unos “Cochinillos Buns” muy ricos. Mi plato fuerte fue un “Steak con Papas Fritas Trufadas y Chips” vino bastante, me sorprendió me lo comí todo y me llenó montón. Todos los meseros siempre muy atentos. Lo único que pudiera decir fue que el plato de mi papá demoro un poco más que el de mi mamá y yo. Me gustó que al final yo quería un cóctel pero ninguno de los que tenían en la sección de cócteles así que le dije al joven si me podía traer uno sencillo de Gin Tonic con Berries y Limón y me dijo como no y me lo trajeron exactamente como lo pedí. Lo recomiendo!




