Había visitado el Tosto de San Francisco, la atención fue excelente y rápida. Sin embargo, en el de Condado no me atendieron con tanta eficiencia y fue larga la espera. Aunque el lugar es muy bonito, la experiencia fue tediosa, pues no nos dejaron sentar en unos sillones vacíos porque solo éramos 3 (y son para 4, pero no había ni llegó ningún grupo de 4 personas), así que tuvimos que sentarnos en mesas que son individuales, mirando hacia la calle. Recomiendo los waffles, son riquísimos. El batido Sabroreosura también.

