El lugar es pequeño, los baños y el bar están prácticamente pegados. A nivel de atención normal ... no te maravillan. No sé si fue porque estábamos en viernes santo pero los mesoneros estaban realmente desconcentrados. Les costo armar una mesa grande y las sillas muy cómodas no son. En cuanto a la comida “imperdonable” que todas las pastas en general tenían el punto de sal muy bajo y en la mesa (éramos 12) se comentó entren los adultos que la comida estaba “un tanto desabrida”, punto importante a mejorar si es un vero restaurante italiano, fuimos allí buscando sabores simples con mucha buena sazón . Pienso que si mejoraran estos puntos volveríamos. Si no se convierten en solo un restaurant más.
