Es un lugar realmente especial. Llegamos a comer com nuestra perrita y la terraza pet-friendly no estaba funcionando, porque justo empezaba a llover. Para atendernos, nos han conseguido un lugar especial afuera pero protegido de la lluvia. La atención fue más que amable, nos hemos sentido clientes especiales. Pero lo mejor estaba por venir, la comida simplesmente deliciosa como siempre. Probamos la trilogia y el pulpo de entrada. Platos fuertes, la Mussaka, Cordero y las hamburguesas, todo muy rico, y de postre el yogur. Seguiremos regresando a este restaurante y su atención maravillosa. Gracias!!




