Hace ya un buen tiempo que no visitaba los tarascos, tengo la impresión que los precios subieron y la calidad de la comida bajo. Solia pedir el alambre de res que era un plato casi lleno de pura carne de res con queso; ahora la porcion del plato es de tamaño mediano y ya no solo es res sino que viene mezclado con tomate, chile verde, cebolla, lo cual le da un toque de 'salsa' y ya no se siente la 'carne'. El sabor cambio totalmente y con una horchata me salio me salio una cuenta de $20 cuando antes gastaba $13 aprox.
