Muy buena la comida pero el servicio es muy malo. Los del valet parking se enfadan si no quieres usar el servicio y los meseros sudorosos y carepuño distan de ser amables y auténticos. No saben manejar la presión que impone el tener muchos clientes. Pides una bebida (sangría) y se queda en la barra hasta que el hielo se derrite. Refleja el serio problema de la calidad del servicio en Panamá.
