Tuvimos la oportunidad de probar la pizza y la lasaña, ambas bastante buenas. El lugar estaba lleno y aun así la atencion fue excelente, habilitaron un salón porque no había mesas disponibles. El ambiente es típico de un restaurante familiar. La dueña muy atenta al acercarse hasta la mesa. Excelente relación precio valor. Recomendado! Sin duda Volveremos.
