Por lo general no soy muy adepto a comer en restaurantes de hoteles, la experiencia no ha sido buena, sin embargo dado que nos invitaron, no habìa opciòn, pero como siempre hay sorpresa. què toque de entrada de chorizo tableño con plàtano maduro, delicioso, una mezcla de las tablas y colòn, recuerdo de niño, cocina tradicional con toque de autor. De plato fuerte filete de corvina casi crispy, acompañado de purè de ñame, volviendo a mi infancia, indescriptible el sabor y combinaciòn lograda, la bebida escogida flor de jamaica, mejor conocida como saril buenìsima. Como siempre hay insatisfacciòn, nos que damos con las ganas de seguir degustando por lo limitado de las porciones.
