Luego de pasar toda la tarde en el Casco Viejo, no pudimos resistirnos a volver a Cascomar para unas tapas. Logramos mesa en la terraza, junto al mar. Brisa de verano deliciosa. Las tapas q probamos en esta ocasión no fueron tan deliciosas como otras q hemos probado antes pero nunca se sale decepcionado de ahí. Probé el carpaccio de pulpo, q para mi gusto, estaba un poco plain. Mi esposo pidió unos huevos rotos que le encantaron aunque para mí, no es mi tipo de platillo al anochecer (me sabe a desayuno). Pero definitivamente volveremos. Nos encanta el lugar, su comida y su ambiente.


