El ambiente es buenísimo y el lugar muy bonito, pero la comida estuvo más o menos y la atención mala. La paella pasada en sal y se sentía grasosa. Las berenjenas y el bacalao grasosos también. La bandeja ibérica sí estuvo rica pero en realidad allí no hay nada que cocinar. La atención mala. Primero no me querían reservar una mesa para 15 personas. Logré convencer al chico que me reservara para 7 personas porque era mi cumpleaños y solo me reservó para 6 así que estábamos apretados en la mesa. Desde que llegué le dije que al menos me trajera otra mesa porque al rato me llegaban más invitados, habiendo otras mesas vacías y no me la quiso traer. Más tarde llegaron mis invitados y me tuvieron que conseguir muchas sillas para ponerlas al rededor de una mesa para 6. A veces llamaba al mesero y pasaba de largo, aparte que todos tenían cara de no estar contentos. Muy mala la atención.


