El ambiente es muy lindo, vale la pena ir para disfrutar una noche en casco. Mi único disgusto fue que la mesera que me tocó se equivoco en la orden y en vez de reconocer que se había enredado se puso a discutir conmigo de que yo había pedido eso. Me parece de mal gusto que no reconozca que se equivoco en el pedido. Esto, después de olvidarse de mi orden de bebida 2 veces.. Claramente no estaba preparada para servir en el restaurante.
