Por muchos años este fue mi restaurante favorito en el Casco Viejo, tanto por su ambiente como por la calidad de la comida, tenía muchos meses sin ir y me he llevado una gran decepción en esta última visita, al mediodía. Los diferentes platos que pedimos: Paella San Felipe, Ensalada Cesar con pollo, Crema de zapallo, Patacones con mariscos.... Todo regular, cuando antes era exquisito, no se reconocían los condimentos... Urge que hagan ajustes!! El ambiente adentro algo deteriorado también. Lo único rescatable de la visita fue la extraordinaria amabilidad y atención del mesero Juan, gracias!!



