A pesar de que llegamos al restaurante 20 minutos antes de que la hora de cierre, nos atendieron como reyes. Tuvimos el privilegio de ser atendidos por el Chef con mayor tiempo. Nos hizo muchos trucos con fuego, jugó con la yema del huevo y el clásico trencito de cebolla. Nos sentimos como en un show! La comida estaba deliciosa. Sin duda, queremos volver a probar los otros platillos!




