Es un clásico y tenía años que no iba a almorzar. (Casi siempre voy de noche). Decidimos pedir el menú del día. Incluye sopa de entrada, pan de la casa ( delicioso como siempre), plato principal y postre helado, gelatina o café. Esta vez nos tocó otra mesera , una señora de lo más amable y rápida. Comimos dorado y costilla. Buena relación costo-calidad.


