Anoche fui a cenar y de entrada el lugar estaba un 50% quizás de ocupación, pero el primer contacto con el salonero fue super frío de malas nos trajo el menú y nunca hace un contacto visual, para que nos tomaran la orden tomó su tiempo y todo fue asi, a goteros. Mi comida no me gustó dejé toda la ensalada y al final pedí un cappuccino el cual venía acompañado de una galletita minúscula, parecía una galleta de sorbete partida como en 3 para que rindiera y solo te ponen un. La verdad, no creo regrese.
