Asistí por primera vez, quizás con altas espectativas por su ubicación exclusiva y al entrar es innegable que este restaurante cuenta con bellas instalaciones; sin embargo, ninguno de los platos servidos fue de mi pleno agrado... Tanto las sopas que solicité como mi plato fuerte estaban cargados de sal; y pienso que en eso está el arte de la buena cocina, o sea lograr el mejor sabor posible para un platillo y que la sal no sea la sazón fundamental. El postre tampoco lo puedo calificar de excelente. Al notar que mi sopa estaba tan salada, solicitamos que la de mi madre estuviera con menos sal antes de servirla, no obstante, estaba igual y con mucha grasa por lo que la dejó entera. Los precios son de moderados a altos y en esta primera visita me fue imposible sentir que mi dinero había sido bien gastado. El trato del mesero fue bueno y lo que sí recomiendo es que tienen un horario amplio. Espero puedan mejorar, pues pienso el potencial existe, pero debe ser ejecutado en su justa dimensión.




