Miércoles por noche, cuando muchos aprovechan las promociones de medio precio en los cines y otros lugares. Yo disfrutaba de una velada romántica junto a una bella en dama, con una noche despejada y fresca en Casa Blanca. El menú era variado, con descripciones que te hacen agua la boca y dudar sobre que elegir. Al final, me incline por las opciones con salsas de maracuya. Tal vez porque en ingles se llama Passion Fruit, y era esto lo que inspiraba la noche, pasión. La atención fue regular, ni mala ni buena. Estrictamente enfocada en el que desea? Desea algo más? y aquí esta la cuenta. Lo comida por otra parte, es buena. Sin embargo se queda corta con las descripciones leídas en el menú. Ya que al comparar lo que tu mente se imagina con la descripción, el plato se queda a medio camino. El detalle de la noche, lo puso Carlos Marin y su guitarra. Mesa por mesa, iba animando a las parejas llevando serenata y compartiendo su trago "levanta muerto". Una mezcla de "Aguaradiente, Anis & Ron Abuelo; si no te matan. Vas al cielo! "
