Amo este lugar, no solo por que esta ubicado en el Casco Antiguo, sino por que es una maravilla el ambiente, el servicio y la comida, siempre que voy pido mi mesa afuera es muy agradable comer bajo las estrellas y más con amigos íntimos o con tu pareja. El servicio después de las 10:00 p.m. se pone un poco lento por que se llena muchísimo, pero aún así siempre están atentos. Les recomiendo la sangría de vino blanco, simplemente deliciosa y las brochetas a la pimienta riquísimas, no se pueden ir sin pedir una brocheta, los precios son razonables además que este restaurante lo vale. Preferible reservar.
