La calidad de la comida es deliciosa, solo que esperábamos un poco más (cantidad), por lo que pedimos que fue Parrillada. Los postres están deliciosos (banana foster y smores), tienen una rica versión del banana foster. Los mojitos están delightful, al igual que la frozen margarita de maracuyá, me encantó. En la azotea se pasa un rato relajante por su vista y la brisa constante, el atardecer se puede apreciar, y luego la vista de la ciudad moderna. Este lugar es una versión diferente a los restaurant-lounge a los que estamos acostumbrados, simplemente me encantó!.
