Ya un clásico para no perderse juegos de fútbol, es lo que tiene que ser un tapas bar español. Creo que ya he probado todas su selección de porciones y tapas y me ha ido bien con la mayoría de ellas. La tabla de ibéricos es bien buena y las aceitunas ecurtidas le acompañan muy bien. Sus arañitas de calamar son otras infalibles, siempre tiernas y jugosas. La tortilla española a veces queda un poco reseca, pero es un poco asunto de suerte con ella. Los boquerones sí que se podrían mejorar bastante, pero las anchoas son riquísimas. De platos fuertes su paella está buenísima, y la hacen como debe ser con el arroz bien ensopado y no suelta como la mayoría de otros lugares en Panamá. Y por supuesto la cerveza siempre fría y servida con buen rollo. De los postres no tengo idea porque siempre termino tan lleno que no llego a ellos. Eso sí, muy buen café, pero servido en unas tazas espantosas como de cafetería de pueblo. El lugar no es un tratado del buen diseño, pero la energía que se genera durante los partidos hace que el ambiente se viva apasionadamente.
