Algo complicado llegar al lugar si no se está alojado en el Hotel o no se conoce la ciudad. La vista no es tal vista de la ciudad, sólo se ven los edificios cercanos a través de la pared de vidrio. La decoración es muy bonita; tal vez un poco de música le vendría genial, pues el ambiente estaba aburrido para ser viernes en la noche. Los platos bien presentados, las entradas deliciosas, el Rollo de Langosta y la Ensalada de Pera en su punto. El Lomo de Cerdo divino pero el Pato Confitado muy dulce para mi gusto y en cuanto al postre el flan en base crocante no fue lo que esperábamos. El trato amable y esmerado, atendidos muy gentilmente por José.

