Maguro cuenta con una decoración muy sobria pero elegante. Es un restaurante que no parece Panamá. Su sala es muy grande, la más grande que he visto en panama, deben entrar como 200 personas sentadas. El servicio fue bueno, aunque lento. Eramos 3 personas y pedimos todos para compartir. La comida estuvo OK, pero nada wooow, para el precio que pagamos. Porciones muy chicas.




