Es un restaurante icónico y muy bueno o excelente en lo que hace. Gran parte de su éxito garantizado recae en el hecho de que su dueño, Don Angelo, está ahí todos los días. El pulpo al carbón es icónico, asi como lo es el manejo, la coción y el servicio de las carnes; hasta la papa rellena. Me duele que el descorche de botella de vino ahora ha subido a $15, cuando ni siquiera cuentan con copas apropiadas. Todo es bueno, pero siempre puede.
