Con un ambiente acogedor y elegante se presenta esta gema. Es un lugar tranquilo con un servicio de envidiar y muy cómodo. La comida es buena y los postres tienen un toque muy original. Su toque místico lo convierte en una buena opción para una cena romántica. Lo que mas me gustó fue la flexibilidad en los horarios, es difícil encontrar un buen restaurante con sus características abierto un domingo en la noche.


