Buena sorpresa este restaurante fusión entre español y argentino. Probé unas croquetas de bacalao y piquillo muy buenas acompañadas de una sangría blanca y por plato principal un corte argentino que me encanta y poco veo en Panamá, el vacío. Delicioso pero comparado con otros cortes que pidieron comensales en mi mesa, algo escaso. Buen capuchino de cierre y la única decepción fue el pie de limón que pedí de postre. Demasiado harinoso y dulce para mi gusto y corto en la acidez natural del limón que esperaba. Creo que mejor opción hubiera sido escoger un postre más propio de la gastronomía del local.
