Aquí no se viene a comer, se viene a vivir. Santa Rita sigue siendo uno de nuestros top 5 de Panamá. Es especial y para entender eso, hay que ir. Comida: compartir delicias es la manera. Todo es delicioso. Cada plato es preparado con esmero. Servicio: los dueños están ahí y son bellas personas que además disfrutan lo que hacen. Ambiente: desde la ubicación, los colores, la decoración, la mezcla de mesas altas con bajas, la iluminación la acústica (si, la acústica es importante), la gente, los meseros.... es un todo que funciona. En cierta manera es un lugar sencillo. Su carta de vinos no tiene pretensiones, por ejemplo, pero funciona. Sin embargo, esa sencillez es un disfraz ya que no hay nada sencillo en mantener una variedad de sabores y una operación tan compleja funcionando consistentemente bien.
