La comida es sabrosa. Las opciones griegas y las pizzas son servidas con rapidez. El te frío no es como el que estamos acostumbrados en Panamá. Es té de bolsita regular con hielo y uno mismo lo endulza. El jugo de naranja es natural. Los vasos son de plástico reusables horrorosos. De muy mal aspecto. Mejor pedir bebida en lata o botella. El local de Obarrio no lo mejora desde que inauguró. Se ve sucio y feo. Ni hablar de los baños. No tiene cambiador para bebés. El uniforme de las meseras pudiese ser mejor y que no parezca que el suéter lo sacan de una tienda de ropa usada. A pesar de todas las contras, el sabor y precio (aunque ya no tanto) lo salvan de seguir en pie porque es una tradición en nuestra ciudad.
