Llegué un poco tarde y todas las mesas estaban ocupada, tuve la suerte de que me atendiera Francy, me dijo que si podía esperar un poco me una a conseguir una mesa, paso 5 minutos y se me acercaron 2 persona diciéndome que el restaurante iba a cerrar y no iban a poder atenderme, pero por suerte la señorita Francy y el señorito Luis Eduardo me consiguieron una mesa, personas como ellos son los que dan ganas de volver al restaurante que por la misma comida.




