Mi novio me llevó a desayunar dimsam por san Valentín porque sabe que me encanta el desayuno chino. Llegamos y no nos demoramos tanto en conseguir una mesa (cosa que siempre demora al menos de 15 a 20 minutos) . El servicio si estaba medio complicado, pero me imagino que fue por la fecha. Pero todos los meseros súper amables y atentos. De comer pedimos una orden de hackao, una orden de siumae, una orden de hampao de puerco, 3 órdenes de yee Chi kao y el dulce esponjoso. Todo estaba muy rico. Lo único que quisiera que mejoraran es el sistema ventilación. Tal vez así se pueda evitar salir hediondo a comida.

