Para cada uno Petit Paris puede significar un vínculo distinto. Entiendo que la vocación de este negocio es la de ofrecer a lo largo del día diversas opciones para una visita corta y satisfactoria. No podemos obviar que es una panadería y pastelería por lo que en muchas ocasiones la visita responde a la compra para llevar, desde una buena y crujiente baguette francesa o pan campesino, para mí el mejor pan de la ciudad hecho a diario para los que gustamos evitar los ultracongelados de supermercados. En la zona refrigerada encontramos una buena variedad de pasteles y una selección de quesos franceses, algunos tan importantes y de zonas reputadas como camembert de normandia, Brie de meaux, queso de cabra del perigord o auténtico queso para la raclette. Es una de mis opciones para el desayuno gracicas a su acogedora terraza, a mi me gusta el desayuno al aire libre priorizando el buen café, una mesa amplia y espacio para el primer cigarrillo del día. Ofrecen un extraordinario croissant de mantequilla de leche y el pan au chocolat para tomar con el café, en ocasiones preparo baguette con mantequilla y mermeladas que elaboran ellos mismos para sus pasteles y disponen de una variada propuesta de emparedados (destaco el de salmón y el de prosciutto con brie caliente) y las célebres "quiches". Es justamente la terraza en la sucursal de Marbella el espacio clave de Petit Paris, para el desayuno, el café a media mañana, ver un partido de futbol el fin de semana o tomar un buen ron al anochecer cuando refresca el ambiente y las tertulias se ponen buenas. A fuerza de visitarlo y de conocer a tantos feligreses del lugar, en la terraza de Petit Paris me siento como en casa.
