Frecuento este lugar con mi familia. Con tristeza tengo que decir que el servicio ha desmejorado, mi experiencia de hoy fue lamentable, el restaurante estaba vacío, las mesoneras conversando entre ellas, y no estaban pendientes de las dos únicas mesas que estaban ocupadas, hasta se equivocaron y nos trajeron un rollo equivocado y tuvimos que esperar un montón por el Zen-sacion. Aparte tuve que levantarme a buscar un plato y cubiertos yo misma! Debo rescatar que la comida sigue siendo deliciosa, si no fuera porque es el restaurante favorito de mi hija, no volvería. Ojalá tomen medidas correctivas.




