Me gusta mucho el Dim sum, me trae muchos recuerdos de niñez, mi papá nos llevaba cada domingo, luego de misa si se lo pediamos. Siguen con la misma calidad de hace años, son muy frescos y los hacen ellos mismos, en comparación con otros que sólo los calientan. La atención es muy rápida y siempre tienen del que pidas. Ahora ya casada a mi esposo también le encanta el dim sum, les aseguro que no dejaremos de visitarlos. Son algo cariñosos en cuanto al precio, pero la calidad lo amerita.
