Me habían hablado bastante bien de este lugar y la verdad es que me ha decepcionado bastante. Primero de todo uno no puede ordenar desde la mesa, se tiene que levantar y pagar. Luego cada vez que quieres algo más te has de levantar de nuevo y pagar. Muy incómodo,!!. El café normalito, nada del otro mundo. Los cafés los han traído que se habían desbordado de la taza, todo el café vertido por el plato. Muy mal servicio. Además como uno paga antes y ya le piden la propina, luego te sirven mal, pero como ya la diste...mala experiencia. No volveré.


