Apenas entras te sientes en casa. El ambiente tan "hip" con toque "homey". La esquina de sofás con estantería llena de libros es tan adorable y relax. Los meseros muy atentos, amables y profecionales. La comida muy rica y casera pero los postres - fuera de este mundo!!! Hechos a la perfección con productos de calidad como nata y chocolate de alta calidad. Pedimos Shakshuka que llego en un sartén calentito y hecho a la perfección - delicioso! El Labne, suave y rico. Las porciónes muy generosas. La hamburguesa de carne, jugosa y llena de sabores y las papas al horno - crujiente de afuera y suave por dentro - que rico! Las tartas de pecan, fresas y de limón - una experiencia inolvidable! Frescos y deliciosos. El mouse Bavaria tan suave, tan rico. Definitivamente un lugar para regresar!!




