Un icono muy conocido y adorado en Panamá. Entrar al restaurante es como regresar con el tiempo a la época de mil noches de arabia... Un ambiente fantástico, mágico. El servicio impecable, profesional y amable. La comida - auténtica y deliciosa. Este tipo de comida hay que compartir entre amigos así se puede degustar de todo un poco. El hummus, suave y delicioso, el baba ganush, excelente sabor a ahumado. El sambusek, el falafel y los kibes fritos - frescos y deliciosos, hechos al instante. El kibe nie es un manjar que pocos saben hacer y aquí se lucieron. El plato mixto de carnes a la brazas - que delicia, que sabor!! Al final para bajar toda esta deliciosa comida un perfecto café árabe. Definitivamente un lugar para regresar!!!




