Un restaurante tranquilo y con ambiente relajado, muy bonita decoracion y musica italiana que lo envuelve a uno en esa cultura. El servicio desde que llegamos fue excelente, cada uno de los chicos (incluyendo el encargado) fueron muy atentos, amables, y se les notaba las ganas de hacer sentir comodo y feliz a uno, es uno de los mejores servicios que he vivido en un restaurante. Eramos un pequeño grupo de 6 personas, la comida llego rapido y nos dieron muy buenas recomendaciones. Quedamos contentos y llenos con la comida, recomiendo en especial la lasagna que a pesar de ser un plato sencillo, tenia un super sabor! La sangria tambien la recomiendo, me gusto mucho. Cabe destacar que para la calidad de la comida, los precios son muy comodos y me parece una excelente opcion para ir a cenar y pasar un rato ameno.
