El restaurante tiene un menú súper variado, lo cual es perfecto para complacer todos los gustos, los precios son razonables, las cervezas a buena temperatura. Lo que no me gustó mucho es que la música estaba muy alta y era puro reggaetón que me hacía sentir incómodo por estar con mi padre. Otra cosa que no me gustó fue que no pude hacer la reserva como miembro foodie y pagué mucho más por la cuenta.




