Casa Blanca lo considero un símbolo de Casco Viejo, es el restaurante mas polifacético del lugar. Es familiar, turístico, romántico y hasta de tapeo y cocteles con amigos. Tienen un menú extenso capaz de complacer diferentes paladares y buenos cocteles y vinos, además, los dos ambientes que ofrecen hacen que sea difícil conseguir mesa. Siempre tiene comensales, por lo que la comida es fresca y manejan buenos sabores. Puedo recomendar sus ceviches y las pastas. No se equivocaran con este lugar, eso si, es preferible llamar a reservar porque mantiene alta demanda de mesas y no cuenta con mas de 60 u 80 espacios tal vez. Si van en carro, pueden estacionar en el parking público del teatro nacional, queda muy cerca de allí caminando.
