Estuve la semana pasada en el brunch dominical, donde se ofrecía comida panameña y algo de desayuno americano. No cabía todo en un solo plato, así que levantarse y formar la fila era obligatorio, cosa que no molestó a nadie por lo atractivo de las bandejas. Recomiendo el tamal de olla e ir bien acompañado para disfrutar la vista.
