Fui a desayunar y con solo ver las tortillas que pedí con el hígado encebollado, me di cuenta que estaban llenas de grasa. Según la mesera fue porque lo hicieron en freidora. Es sabido que para que las frituras no queden grasosas hay que freírlas en aceite bien caliente. No ofrecieron ninguna otra opción que comerlas así, mientras la hojaldre de mi acompañante estaba fria, pequeña y quebrada. Nunca más.
