Buena propuesta y variedad de comida cantonesa. El plato de degustación te permite probar varias de sus opciones. Me gustó que me permitieron cambiar uno de los platillos por razones alérgicas. Rinde para dos personas que coman bastante o tres que coman poco. El ambiente es tranquilo con decoración de la cultura cantonesa. El servicio tiene que mejorar, cuando mi esposa le hizo la acotación al jefe de los meseros que no era justo que cobrarán full price por un jugo servido en vaso de plástico que contenía la mitad del servido en los vasos normales, se puso a la defensiva y llamó al mesero que nos atendió exponiéndolo públicamente cuando en verdad no era culpa de este último. A la final solo fue una acotación, una sugerencia constructiva, pero la reacción no fue la adecuada. En fin, un mal rato al final que vino a opacar la buena comida.

